ROMPIENDO LA BURBUJA (Visiones de un-cubano-más en Miami) Visión 5 (24 marzo, 2017)

YPPAH YADIRF! Parece una frase en hebreo, ¿verdad? O quizás en Yiddish. Pues no. Agarra un espejito, ponlo sobre las dos palabrejas y verás que dice HAPPY FRIDAY! Que en español significa ¡FELIZ VIERNES!, por supuesto. No sé ustedes, pero el viernes es el día favorito de Raimundo y casi todo el mundo, el anuncio de esa bendición que es el weekend (o wikén, como dice mi amigo Obdulio). Viernes: siete letras que denotan el fin de esa tortura llamada semana laboral. Desde luego, si uno ordena las letras correctamente, porque si no puede terminar con algo como SENREIV, que más parece el nombre de algún niño nacido de padres “creativos”. No, no me estoy refiriendo a padres cubanos necesariamente. Si así fuera, el nombre sería Yusenreiv, porque es bien sabido que nombre cubano que se respete tiene que empezar con Yu-.
Por cierto, Yusenreiv suena muy exótico. Se me hace como árabe. Y eso me recuerda una breve discusión feisbukiana que leí esta mañana. Resulta que, a raíz del reciente atentado terrorista en Londres, alguien declaró en Facebook que era un ataque más cometido en nombre del Islam. De inmediato otro alguien le respondió que no había que generalizar, que la mayoría de los musulmanes no son así, que los extremistas interpretan el libro sagrado como les dá la gana, etc., etc., etc.
Confieso que estoy a media agua en ese rollo. Confieso, además, que no me he leído el Corán y no sé más del Islam que lo de los cinco pilares. Y confieso, por último, que debo ser muy mal católico porque hace raaaaatooooo que no me confieso.
Por una parte coincido en que la inmensa mayoría de los terroristas son musulmanes. Pero, al mismo tiempo, he tenido estudiantes y amigos musulmanes que son incapaces de matar una pulga. ¿Quién tiene entonces la razón?
No sé. Habría que preguntarle a Raimundo y todo el mundo.
Y mientras tanto, al Orange Man de la White House (no es idea mía, leí la frase en Facebook) le acaban de propinar un papazo del tamaño de la Trump Tower. Y nada más y nada menos que su propio partido. Pero dejemos eso para mañana.
Confieso que está bueno ya por hoy.