ROMPIENDO LA BURBUJA (Visiones de un-cubano-más en Miami) Visión 2 (21 marzo, 2017)

Como prometí ayer, voy a explicar lo de la burbuja. En la Visión no. 1 dije, literalmente,: “Los cubanos de Miami viven en una burbuja”. Como nadie se sintió aludido, pienso que la frase debió sonar elogiosa. No estoy muy claro si lo es o no. En realidad la utilicé como gancho, para atraer la atención del público, como hacen los grandes escritores. Y los pequeños también.

Debo explicar que no todos los cubanos de Miami vivimos en la tal burbuja. Sólo el 98%. Lo que implica que hay en esta ciudad un glorioso 2% de compatriotas que no comparten el cubaneo a ultranza. O lo que es lo mismo, no comen arroz-con-frijoles todos los días, no ven ni escuchan las emisoras cubano-miamenses de radio y tv, no llaman “indios” a “nuestros hermanos latinoamericanos” y no se creen mejores que el resto de la humanidad. En otras palabras, el glorioso 2% está formado por personas poco confiables, porque ¡mira que no comer arroz-con-frijoles todos los días, chicooooo! En resumen, con lo de la burbuja me refiero a la re-creación en estas tierras floridanas de lo mejor y más selecto de nuestra cultura, que incluye todo lo anterior, más otras aristas folclóricas del cubaneo que no pienso abordar ahora porque el abordaje se lo dejo a los piratas.
No debe resultar sorprendente entonces que su-seguro-servidor se incluya dentro del arriba mencionado 2%. Yo hace rato pinché la pinche burbuja con un alfiler multicultural. Porque está bien que uno conserve sus costumbres y tradiciones, pero tratar de imponerle el cubaneo de-a-Pepe (¿todavía se dice así?) a esta gran nación, son otros cinco dólares. Eso sólo funciona en las mentes de ese 98%. Por fin es que cuando uno sale de Miami-Dade y entra en Broward se da cuenta que la burbuja se quedó atrás, desinflada.
Y, que conste, a mi me encanta el arroz-con-frijoles. Pero no todos los días.