Lenguaviva: Disquisiciones al paso de Matthew

Por fortuna el huracán Matthew no pasó por Miami. Hubiera sido desastroso. Me alegro infinitamente que se haya mantenido mar afuera, aunque eso haya afectado más a nuestros vecinos en las Bahamas. Me apena muchísimo el enorme caudal de muerte y destrucción que dejó a su paso por Haití y Cuba. Pero quiero disquisidir (no sé si existe la palabreja, pero me gusta) sobre un par de cosillas que me llegaron en Facebook mientras esperaba el fenómeno que nunca llegó.

La primera: hubo algún cubano “gracioso” que colocó una pieza de plywood sobre una ventana (para defenderla de los vientos huracanados que nunca llegaron) y sobre el tablero garrapateó: HURRICANE P… (un término fálico). Parece que la persona en cuestión confundió el nombre del huracán. O quizás fuera una expresión de coraje ante el advenimiento del monstruo (que nunca llegó). Lo peor no fue la palabrota, sino que alguien haya encontrado todo tan “gracioso” como para colgarlo en Facebook. Por supuesto, sobre eso opinaron Juana, su hermana y la gata de su tía, algunos en defensa y otros en rechazo al término fálico. Yo me sumé al grupo rechazante y escribí un par de boberías al respecto. Pero no deja de asombrarme lo mucho que ha cambiado el concepto cubano de “mala palabra” en los últimos veinte años. Creo que estoy nadando en contra de la corriente, pero no me voy a sumar al uso público de tan selecto vocabulario. Eso conmigo nunca va a llegar.

Lo segundo es que me topé, también en Facebook, con un cubanazo del sur de la Florida que asegura va a votar por Trump. No problem, usted puede votar por quien desee. Pero además, el sujeto en cuestión aparece en su perfil blandiendo un fusil de asalto como bravo guerrero del siglo 21. También está en su derecho, aunque se vea idióticamente peligroso. O peligrosamente idiótico, que es más o menos lo mismo. El asunto es que el personaje que nos ocupa publicó un comentario muy violento y racista y, al recriminarlo levemente al respecto, el aguerrido guerrero tropical me respondió con una andanada de insultos en inglés. Lo que me hace pensar que lo de los cubanos y el vocabulario obsceno ya es un hecho bilingüe consumado. ¡Quién lo iba a decir! Por supesto que le expresé mi más absoluto rechazo al tipo y su fusil (no sea que se vaya a dar un tiro sin querer) y también a su vocabulario (quizás más peligroso que el arma de marras).

De más está decir que pasé horas deliciosas esperando a Matthew, que, por fortuna, nunca llegó y de paso aprendí un poco más sobre el vocabulario de la fauna que me rodea. Que, por desgracia, llegó para quedarse.

  • Will Dominguez

    Y, llovio?